28 oct. 2014

Compañía fiel

Por: Alejandra Canchanya


No importa que el mundo se me vaya encima
no importa que la tierra me quiera tragar
 o el océano decida para mi fin hacerme ahogar.
 Ahora que he encontrado a mi compañera
créeme que el mundo podrá hacerse pedazos frente a mí
pero nada de eso
 habrá logrado romper nuestra lealtad.
¡Que me trague la tierra o me ahogue el océano!
Ya he conocido lo único rescatable de este mundo y su crueldad.




Cuando derramas una lágrima por algo que has visto, no necesariamente significa que ese algo ha escarbado en lo más profundo de tus sentimientos, ya que hay cosas que sin la presencia de lágrimas atacan no solo tu corazón sino también tu mente y se adueñan de esta por completo. “Ernest et Celestine” es una de esas cosas.

-“No te juntes con Annie”
-“¿Porqué?”
-“No me cae”

Típico discurso de mi segundo grado de primaria en el colegio de monjas, hasta que un día la compañera nueva: Adriana.me respondió : “no, yo me junto con todos”. Estés donde estés, gracias Adriana, gracias por romper ese pedazo de costumbre que es parte de nuestro almacenamiento como robots cuando aprendemos a socializar, gracias por dejarme parada ,darme la espalda e irte. Y es que si de esto hay algo que rescatar, es que Adriana tenía y tiene razón, no importa que haya tenido 7 años cuando lo dijo puesto que desde ese momento, esas palabras se han quedado conmigo hasta el día de hoy. “Yo me junto con todos”, y es que en realidad todos somos uno mismo, somos los mismos seres humanos que nacen, respiran, disfrutan , sufren y mueren. Sin embargo, en esta sociedad que se jacta de cambiar época tras época aún impera el prejuicio por adelante y la discriminación por detrás, actuamos como seres de otros mundos que solo están de visita.

La historia de “Ernest et celestine”, película de animación franco-belga nominada al Oscar en el 2014 por la categoría: mejor película de animación, refleja esta situación de una manera tierna y aplaudible. Y es que tierna se ve en la forma del cuento que es la envoltura de la historia y aplaudible porque no necesitó colocar al hombre como personaje principal para señalar el problema, sino que lo hace testigo de una historia donde el creería que no forma parte y termina siéndolo más
que los mismos personajes. Por un momento lleva al espectador a pensar en la obra de Shakespeare: Romeo y Julieta por el parecido que tiene al chocar dos tipos de familias: Montesco y Capuleto y en el cual los personajes intentan estar juntos a pesar de sus distintas posiciones. Solo que en “Ernest et Celestine”, si bien son dos tipos de seres vivos: oso y ratón no está ausente que uno quiera estar por encima de otro. Pero esta historia representa mucho más que eso.

Hace unos días, la noticia del joven que insultó a un guardia de seguridad de piel oscura invadió las redes. Acompañado de sus amigos, el joven de 17 años en Australia lanzó al hombre varios apelativos despectivos. Este hecho fue registrado en un video que subió unos de sus amigos a Facebook. Pero no contaron con la horda de acusaciones que irían a recibir y el rechazo de la población a un acto que hasta el día de hoy se mantiene. La discriminación no solo está presente en las escalas sociales o en las raíces de las personas, está en todos lados. Basta observar tu barrio, tu colegio, tu universidad o tu centro de trabajo, inconscientemente, hay alguien que está en boca de todos por el simple hecho de ser diferente, punto que demuestra que en este mundo uno ya no puede ser ”uno mismo”. Ernest, terrible oso de los cuentos que come a todos los niños y Celestine, astuta ratona que le interesa únicamente su propio bien y no piensa en nadie más, rompen esos mitos creados sobre ellos mismos. Y es que si hay algo en común que poseen estos dos personajes es que a pesar de que conocen perfectamente cómo es la sociedad en la cual cada uno de estos viven, no son parte de esta. No son títeres de ese mundo que los maneja para vivir “bien en grupo”.

Sino, que sus ojos ven más allá de la arrogancia y la ignorancia, son parte de un nuevo orden, que irónicamente es producto del choque de los dos. Esta obra podrá reflejar dos comunidades totalmente distintas a simple vista, pero no es más que una simple apariencia. No es suficiente conocer a una persona a través de una fotografía, es superficial creer que sí. Si Ernest y Celestine, dos seres que no se comparan ni en su anatomía pueden ilustrar el problema del prejuicio y la discriminación, porqué dos seres humanos son incapaces de verse primero a sí mismos y luego al otro. Estos dos amigos, cada uno por su lado escapan de algo y de alguien o en mejores términos, escapan de algo que ha creado alguien pero al juntarse ya no están solos, y no importa que el mundo se les levante encima, si estas con la única persona que valía la pena conocer, lo demás ya no tiene remedio.

No es difícil de comprender esta película, no es difícil de engancharse, no es difícil querer a los personajes y seguir su historia, es sencillamente una película para todos. No hay excusas, el tema es de armas tomar y somos nosotros los principales personajes de esa misma trama. No estará en 3D, no habrá ganado el Oscar, no tendrá un reportaje en la televisión ni mucho menos una mención en el periódico pero películas de ese calibre que dejan lecciones para toda la vida valen más que todo eso. Finalmente ésta obra, porsiacaso, no es una historia de amor, es la historia de una buena amistad, o ¿qué opina usted lector?, ¿es el amor amistad? , ¿la amistad es parte del amor?. Entonces, sin dar tantos rodeos, es el amor por uno mismo y por los demás  lo que da pie a una gran amistad.


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